6 de January de 2026
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ABANICO/ Ghosting laboral o el silencio como grito

Abanico Informativo
  • enero 5, 2026
  • 3 min read
ABANICO/ Ghosting laboral o el silencio como grito

Por Ivette Estrada

La generación Z decidió que desaparecer es la manera de comunicar descontento. Así, pueden no presentarse sin explicaciones a una entrevista laboral, dejar de acudir al trabajo sin decir adiós, “borrarse” de la compañía sin cerrar un ciclo.

El ghosting laboral no es un simple acto de irresponsabilidad, sino un gesto simbólico, una declaración emocional, generacional y ética, aunque profundamente problemática, sobre cómo se vive hoy el trabajo, la autoridad y el compromiso.

Para muchos jóvenes, especialmente Gen Z, el silencio no es vacío: es un límite, una forma de decir “hasta aquí” sin entrar en conflicto.

Es una estrategia aprendida en un mundo donde las instituciones fallaron en protegerlos, la precariedad es norma, la comunicación digital normalizó desaparecer y la confrontación se percibe como desgaste emocional innecesario.

No justifico la práctica, pero sí la leo: el ghosting laboral es un síntoma, no una causa.

El ghosting laboral rompe la cadena de confianza que sostiene cualquier organización. Entre las consecuencias reales están los costos de reclutamiento que se duplican, procesos detenidos porque la persona nunca llegó, equipos desbalanceados por ausencias inesperadas, cultura organizacional erosionada donde se asume que si desaparecer no tiene consecuencias, la responsabilidad se diluye.

También un paralelismo con el ghosting personal; el desgaste emocional.

El ghosting laboral es, en esencia, una ruptura unilateral del pacto ético del trabajo. Es cuando el silencio dice: “No te respeto lo suficiente para despedirme de ti”

Aquí tocamos la fibra ética. Desaparecer sin aviso es un acto que comunica: Desvinculación emocional total, desinterés por el impacto en otros, incapacidad o falta de voluntad para sostener una conversación incómoda, deshumanización del vínculo laboral.

Es una forma de decir: “No te debo nada” aunque sí se debe algo: la mínima cortesía de cerrar un ciclo.

Y aquí aparece la paradoja: una generación que exige respeto, dignidad y empatía… a veces no sabe cómo ejercerlas hacia el otro.

El ghosting laboral es exactamente lo contrario a las ceremonias, cierres y ritos de paso.

un rito de salida abortado. Aquí no hay palabra, despedida, reconocimiento, responsabilidad, memoria…Solo un vacío que deja heridas pequeñas pero acumulativas.

¿Qué revela este fenómeno sobre el mundo laboral? Que estamos en un momento de fractura ética y emocional entre lo que las empresas esperan, lo que las personas pueden sostener y lo que las generaciones saben comunicar.

El ghosting laboral no es solo irresponsabilidad: es incapacidad de gestionar la incomodidad, es agotamiento emocional, desconfianza estructural, desvinculación simbólica.

Pero también es una llamada de atención: las empresas deben reconstruir la dignidad del vínculo laboral y las personas deben reaprender el arte de cerrar ciclos.

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