WAZA lanza RobotMind: un asistente de IA que no solo habla, sino que realmente ejecuta tareas
El nuevo servicio conecta inteligencia artificial con las herramientas que personas y empresas ya usan (WhatsApp, Gmail, CRMs, calendario) para dejar de perder tiempo en tareas repetitivas
Es una experiencia cada vez más común: alguien le pide algo concreto a ChatGPT —»agéndame una reunión», «mándale un WhatsApp a mi equipo»— y la respuesta siempre es la misma: «No puedo hacer eso, pero te explico cómo hacerlo tú mismo». Útil, pero frustrante.
WAZA, una empresa fundada en 2025 por Santiago González y Andrés Gómez Urquiza, acaba de lanzar RobotMind, un servicio que intenta resolver exactamente eso. La idea es simple: un asistente de IA que no solo conversa, sino que realmente ejecuta tareas en las herramientas que los usuarios y sus equipos ya usan. Manda e-mails, agenda reuniones, envía WhatsApps, gestiona entradas de CRM y coordina flujos de trabajo entre departamentos. Todo desde instrucciones en lenguaje natural, sin necesidad de saber programar ni configurar nada técnico — ya sea un freelancer o una empresa de 50 personas.
«Creemos que en un par de años, tener un agente de IA personal va a ser tan común como tener una cuenta de e-mail. Hoy la barrera de entrada es absurda: necesitas saber programar, tener servidores, mantener todo actualizado. Nuestro trabajo es eliminar esa barrera por completo», dice Andrés Gómez Urquiza, cofundador de WAZA.
Cómo funciona en la práctica
RobotMind se conecta a más de 20 herramientas que la mayoría de la gente ya usa: Gmail, Google Calendar, WhatsApp, Telegram, Slack, Notion, GitHub, Google Drive, entre otras. El motor detrás es Claude Opus y Sonnet de Anthropic, lo que le permite entender instrucciones complejas y resolver problemas paso a paso sin necesidad de guiarlo de la mano.
La plataforma está construida sobre OpenClaw, un framework open source para agentes de IA cuyo creador, Peter Steinberger, acaba de ser contratado por OpenAI el 15 de febrero para liderar su división de agentes personales. Sam Altman confirmó que OpenAI seguirá apoyando OpenClaw como código abierto a través de una fundación dedicada — una señal de confianza masiva de la industria en el futuro del framework. WAZA no se quedó con la versión de fábrica: el equipo reforzó su seguridad, lo integró con herramientas propias y de terceros, y lo ajustó con una biblioteca de skills especializados para que el agente sea mucho más capaz de lo que sería con la base sola.
«Llevábamos casi un año desarrollando un proyecto agéntico, y cuando OpenClaw salió hace unas semanas nos dio exactamente las herramientas que necesitábamos para implementar de manera rápida y sencilla lo que veníamos trabajando», dice González, cofundador. «Ahora OpenAI está literalmente contratando a su creador para liderar su estrategia de agentes. Esa es la validación definitiva. OpenClaw nos dio los cimientos, y ahora tiene el respaldo del nombre más grande en IA».
Algunos ejemplos de lo que ya están haciendo los primeros usuarios:
- Un freelancer le pidió que cada mañana le mande un resumen de su agenda por nota de voz en WhatsApp. Ahora desayuna mientras escucha su día, en vez de abrir cuatro apps distintas.
- Una gerente de proyectos lo usa para rastrear las cosas que promete en grupos de WhatsApp. Si dice «yo me encargo de eso», el agente lo registra y le manda un recordatorio antes de la fecha límite.
- Un padre le mandó una foto de una receta veterinaria con cuatro medicamentos y horarios complicados. Dos minutos después tenía 47 recordatorios perfectamente configurados en su calendario.
- Una inmobiliaria lo conectó a su CRM y WhatsApp Business. Cuando entra un lead nuevo, el agente lo califica, agenda una visita y le manda confirmación al cliente — todo sin intervención humana.
- Un despacho contable lo usa para extraer datos de facturas recibidas por e-mail, registrarlas en su sistema y enviar resúmenes semanales a cada socio.
La configuración inicial toma unos 8 minutos. El usuario conecta las cuentas que desee mediante autenticación estándar, establece instrucciones generales (como «nunca agendar nada antes de las 10 am») y listo.
Inteligencia de enjambre: múltiples agentes, un solo objetivo
Una de las funcionalidades más avanzadas de RobotMind es su arquitectura de enjambre (swarm), inspirada en el propio Agents SDK de OpenAI (la evolución productiva de su framework Swarm). En lugar de depender de un solo agente para todo, RobotMind puede desplegar múltiples agentes especializados que colaboran en tareas complejas — uno investiga, otro redacta comunicaciones, un tercero gestiona agendas, y se pasan el trabajo entre sí de forma fluida.
Para empresas, esto significa que una sola instrucción como «prepara todo para la junta directiva de la próxima semana» puede activar un enjambre coordinado: un agente recopila reportes financieros de Google Drive, otro compila KPIs del CRM, un tercero redacta la agenda y envía invitaciones de calendario a todos los participantes. Los agentes trabajan en paralelo, terminan más rápido y producen resultados que ningún agente individual podría igualar.
«El futuro de la IA es multi-agente. Una sola IA que intente hacer todo siempre va a topar con un techo», dice Gómez Urquiza. «Los enjambres nos permiten darle a cada agente una especialidad, y el resultado es dramáticamente mejor —como la diferencia entre un empleado generalista y un equipo coordinado».
Lo que lo diferencia
A diferencia de otras herramientas, donde es necesario diseñar flujos paso a paso, RobotMind interpreta instrucciones en lenguaje natural. No hace falta decir «si recibo un e-mail de X, entonces extrae Y, luego crea Z». Basta con algo como «cuando me escriba mi contador, resúmeme el e-mail y agéndame una llamada para discutirlo».
El servicio es completamente administrado: WAZA se encarga de servidores, actualizaciones y seguridad. La empresa sigue los estándares y protocolos de ISO 27001 en todo su desarrollo, y asegura que no almacena contenido de mensajes ni e-mails permanentemente.
«Mucha gente nos pregunta si no da miedo darle acceso a tus herramientas a una IA», agrega Gómez Urquiza. «Es una pregunta válida. Por eso invertimos mucho en seguridad desde el primer día, y por eso cualquier usuario puede revocar todos los permisos con un clic. Pero la realidad es que el riesgo de no automatizar estas cosas también tiene un costo: horas de tu vida que se van en tareas que una máquina puede hacer mejor».
«Nos cansamos de escuchar la misma queja», cuenta Santiago González, cofundador de WAZA. «La gente descubrió que la IA es increíble para conversar, pero cuando le pides que haga algo concreto en tu vida real, no puede. RobotMind nació de esa frustración. Queríamos que cualquier persona pudiera tener un asistente de IA que realmente trabaje para ella, no uno que solo le diga cómo hacer las cosas».
Disponibilidad y precio
RobotMind está disponible ahora en acceso anticipado con dos planes:
- Personal ($50 USD/mes): acceso completo a todas las integraciones, agentes de enjambre y soporte prioritario. Diseñado para freelancers, profesionales y cualquiera que quiera una IA personal que realmente funcione.
- Business (precio personalizado): configuración multi-usuario, automatizaciones para todo el equipo, integraciones con CRM y ERP, onboarding dedicado y SLAs de nivel empresarial. Diseñado para empresas que quieran automatizar operaciones sin construir un equipo interno de IA.
Es cincuenta dólares más caro que ChatGPT Plus, pero la empresa argumenta que la comparación relevante no es con chatbots sino con asistentes virtuales humanos, que cobran entre $500 USD y $2,000 USD al mes. Para empresas, la comparación es aún más clara: un solo coordinador de operaciones cuesta entre $2,000 y $5,000 USD al mes.
Los interesados — tanto personas como empresas — pueden registrarse en robotmind.io para unirse a la lista de espera.
Sobre WAZA
WAZA es una empresa de tecnología que nació con una premisa sencilla: hacer que la IA sea realmente útil para personas y empresas, no solo impresionante en una demo. Fundada en 2025, RobotMind es su primer producto público, desarrollado durante meses junto a usuarios beta — desde profesionales independientes hasta pequeñas empresas — que tenían una necesidad clara: querían una IA que hiciera cosas, no solo que hablara de ellas.