Homenajean en Louisiana a ocho niños asesinados en tiroteo masivo
Líderes religiosos y políticos rindieron homenaje el sábado en un funeral a ocho niños que murieron en un tiroteo masivo el mes pasado en Luisiana.
Entre las víctimas del tiroteo del 19 de abril en Shreveport estuvieron siete hermanos que fueron baleados por su padre en un ataque en el que también murió su primo.
El acto religioso, celebrado el fin de semana del Día de la Madre en la iglesia bautista Summer Grove, comenzó con una larga procesión de dolientes que desfilaron lentamente frente a ocho ataúdes blancos, junto a los cuales había grandes fotos de los niños. Sobre los ataúdes cerrados se colocaron coronas doradas y ramos de flores blancas. Un coro detrás del altar y cantantes individuales actuaron durante toda la ceremonia.
“A pesar de cómo puedan sentirse hoy, aún necesitamos saber que Dios sigue siendo bueno”, dijo en sus palabras de apertura el obispo Bernard Kimble, pastor principal de la iglesia bautista Mount Olive.
El folleto del funeral contenía homenajes a cada uno de los niños, cuyas edades iban de los 3 a los 11 años. Algunos tenían sobrenombres cariñosos: Jayla Elkins, de 3 años, era “Jaybae”; Kayla Pugh, de 6, era llamada “K-Mae”, y Mar’Kaydon Pugh, de 10 años, era “K-Bug”.
Según el folleto, Khedarrion Snow, de 6 años, tenía “un corazón dulce y amoroso” y “aunque su vida en la tierra fue corta, su luz fue poderosa”. Layla Pugh, de 7 años, era “brillante, inteligente, audaz y llena de amor” y disfrutaba hacer videos de TikTok con sus hermanos y primos.
La pastora y cantante de góspel Kim Burrell recordó a los familiares y miembros de la comunidad que intentaban encontrarles sentido a los tiroteos que “Dios sigue en el trono”.
“Que uno se pregunte: ‘¿Por qué esto es justo, Dios? ¿Cómo pudiste, Señor?’. Él sigue siendo Dios”, manifestó Burrell. “El mismo Dios que te sanó de cosas de las que no quieres contarle a nadie. Pero es un Dios que no tiene que darnos todas las pistas. Sólo sepan que no comete errores”.
El padre de los niños, Shamar Elkins, utilizó un arma de estilo militar pese a una condena por delito grave relacionada con armas de fuego en 2019. Su esposa, que buscaba el divorcio, así como otra mujer, resultaron heridas en el tiroteo, que se extendió a lo largo de dos casas en un vecindario de Shreveport.
Elkins murió después de huir y tras una persecución policial. La policía indicó que no estaba claro si fue abatido por disparos de agentes o por una herida de bala autoinfligida.
La investigación sobre el tiroteo masivo más mortífero en Estados Unidos en más de dos años sigue en curso.
Durante la ceremonia, entre otros oradores estuvieron la concejal de Shreveport Tabatha Taylor, quien reconoció que “no hay palabras suficientes para aliviar este dolor”, mientras que el concejal James Green instó a los asistentes a “quitarnos la cara de funeral” de manera colectiva porque “esto es una celebración” de las vidas de los niños.
De hecho, los feligreses se pusieron de pie con frecuencia y aplaudieron en respuesta a los cantantes y oradores. Los nombres de los niños se leyeron o se mostraron varias veces durante el acto, en el que el alcalde de Shreveport, Tom Arceneaux, expresó las condolencias de la ciudad.
“Que los honremos llevando adelante la gentileza, la alegría y el amor que compartieron tan libremente”, dijo el alcalde.
El gobernador de Luisiana, Jeff Landry, ordenó que las banderas de Estados Unidos y del estado ondearan a media asta durante la próxima semana en el Capitolio y en edificios del gobierno estatal. Un mensaje leído de Landry decía que las víctimas “eran la luz de sus hogares y el corazón de sus aulas. Estaban llenas de promesas y encontraban alegría en las cosas más simples, como bailar, jugar afuera y compartir risas con familiares y amigos. Sus futuros eran brillantes y albergaban una gran promesa”.
“Nos corresponde honrar la memoria de quienes se han perdido manteniéndonos unidos contra una violencia tan absurda”.
Entre los asistentes estuvo la exrepresentante de Estados Unidos, Gabby Giffords, cuya carrera política se vio truncada por un intento de asesinato en 2011.
“Ella solo quería venir y hacerle saber a la familia que este dolor no se produce sólo en Luisiana. Este dolor está en toda la nación”, dijo el representante demócrata por Luisiana Cleo Fields.
Después se dispusieron autobuses para trasladar a los dolientes a un entierro junto a la tumba. Al concluir el servicio en la iglesia, Kimble oró para que comenzara la sanación.
“Ayúdanos mientras nos movemos de este lugar”, dijo. “Porque sabemos, oh Dios, que el duelo es solo temporal. Y si ponemos nuestras manos en tu favor, nos guiarás a través de esto”.