Proponen reducción al IEPS en bebidas alcohólicas ancestrales
Con el propósito de impulsar a las unidades económicas compuestas por menos de 10 personas dedicadas a la elaboración de bebidas alcohólicas ancestrales, la diputada Carmen Patricia Armendáriz Guerra (Morena) presentó una iniciativa de reforma a la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, en materia de reducción al IEPS para estas bebidas.
La adición de un numeral 4 a la fracción I, inciso A), del artículo 2o. y reforma la fracción XX del artículo 19 de dicha ley, establece que se aplicará una tasa del 26.5 por ciento a las bebidas alcohólicas ancestrales elaboradas mediante técnicas ancestrales, transmitidas de generación a generación, cuya técnica, herramientas y tecnología de producción, no se han modificado con el paso del tiempo, producidas por unidades económicas de menos de 10 personas, sin importar la graduación alcohólicas.
Añade que los productores o envasadores de los bienes a que se refiere dicha modificación deberán contar con reconocimiento del Servicio de Administración Tributaria que los avale como tales, conforme a la disposición de carácter general que este último expida para tal efecto.
El documento, turnado a la Comisión de Hacienda y Crédito Público, puntualiza que el fin es que las bebidas alcohólicas ancestrales tengan una tasa de IEPS específica, tomando como referencia la de menor monto actual.
Aclara que la aportación a las arcas federales por concepto de IEPS de bebidas ancestrales es mínima, mientras que su disminución traerá importantes beneficios sociales y económicos en pueblos, municipios y regiones de alta marginación y pobreza dedicados enteramente a la producción de bebidas ancestrales, al ayudarles a elevar sus ingresos, generando microcadenas de valor en estas comunidades.
Asimismo, permitirá que más productores se incorporen a la formalidad, toda vez que actualmente no se ha calculado el tamaño de este sector; sin embargo, se sabe que muchos no etiquetan su producto formalmente debido a los impuestos que hoy en día tendrían que pagar o los venden en los mercados locales sin ser registrados o declarados ante autoridad o asociación formal de productores.
Menciona que el mercado nacional del mezcal y de otras bebidas alcohólicas ha prosperado durante la última década, lo que permite consolidar grandes marcas, que, a través de la implementación de técnicas intensivas, han incrementado los niveles de producción para satisfacer la demanda, lo que si bien, ha resultado beneficioso para la economía nacional en términos generales, también ha puesto en peligro la producción de bebidas alcohólicas ancestrales.
“Las microempresas que se dedican a la elaboración de bebidas ancestrales, compiten en situación de desventaja con las grandes productoras, ya que deben asumir mayores costos de producción por el tiempo que tardan en elaborar un producto de la máxima calidad, así como por los insumos y mecanismos utilizados, siendo obligadas a reducir al máximo su nivel de ganancias para competir con los precios de las grandes productoras”, advierte la propuesta.
Destaca que la elaboración de estas bebidas se concentra principalmente en comunidades con altos niveles de pobreza y marginación, así como de fuerte presencia indígena, que en la mayoría de las ocasiones dependen completamente del ingreso que les proporciona la venta de estos productos.
“La participación de los pequeños productores ancestrales en el mercado de las bebidas alcohólicas es mínima en comparación con la participación de los medianos y grandes productores”, puntualiza.