Rebel Cats celebró al rockabilly y la vigencia de Vincent Van Rock en el Teatro Metropólitan
El rockabilly mexicano demostró que tiene memoria, presente y todavía mucho camino por recorrer. Rebel Cats tomó el escenario del Teatro Metropólitan para presentar su nuevo material, Palomitas y Películas de Horror, en una noche que también sirvió para reconocer la figura de Vincent Van Rock, quien a sus 80 años continúa tocando la guitarra, componiendo, entrando al estudio y manteniendo intacta una pasión por el rock and roll que suma ya 65 años de trayectoria.
Lejos de aparecer únicamente como protagonista de un homenaje, Vincent tuvo oportunidad de abrir el concierto con su propio proyecto, ofreciendo una actuación sólida que encontró buena respuesta entre un público que desde los primeros minutos permaneció atento a cuanto sucedía sobre el escenario. Su presencia adquirió además un significado especial: la historia de Rebel Cats comenzó precisamente de la relación musical entre Vincent y su hijo Vince Monster, quienes en 2005 decidieron transformar su pasión por el rock and roll y el rockabilly en canciones propias.
Después llegó el momento de los gatos. Rebel Cats abrió su presentación con “Mi Ruina” y prácticamente sin conceder tregua continuó con “La Chica Rockabilly”, encendiendo a un Metropólitan que respondió con entusiasmo a esa combinación de contrabajo, guitarras, actitud punk y espíritu cincuentero que durante más de dos décadas se ha convertido en sello de la agrupación.
La presentación permitió recorrer distintas etapas de su historia, pero también mostrar el universo que rodea a Palomitas y Películas de Horror, producción con la que Rebel Cats lleva su identidad hacia terrenos vinculados con el cine de horror y el denominado “horrorbilly”, sin desprenderse de las raíces que han definido su trayectoria.
Los invitados fueron fundamentales para incrementar la temperatura de la noche. Uno de los momentos más celebrados llegó con “El Duelo”, cuando Mauricio Clavería tomó la batería para compartir escenario con Rebel Cats. Más adelante apareció Jerry Other, quien participó en “La Novia de Frankenstein” y “Palomitas y Películas de Horror”, reforzando el espíritu festivo y oscuro que acompañó buena parte del espectáculo.
También hubo espacio para rendir tributo al rock mexicano. Rebel Cats llevó a su propio terreno “La Célula que Explota” y “La Dosis Perfecta”, dos canciones inmediatamente reconocidas por los asistentes y que provocaron coros generalizados. La agrupación consiguió imprimirles su identidad sin perder la esencia que las convirtió en piezas fundamentales de distintas generaciones.
Entre ese recorrido tampoco podían faltar composiciones representativas de la propia banda. “Sabrina” confirmó su condición de favorita entre los seguidores y recordó la capacidad que Rebel Cats ha tenido para construir un catálogo propio dentro de un género que, cuando comenzó su historia, todavía era relacionado principalmente con la nostalgia.
Y es precisamente ahí donde radica buena parte de la importancia de Rebel Cats. Desde 2005, la agrupación ha sido uno de los principales estandartes del rockabilly en México, defendiendo no solamente su sonido, sino toda una cultura alrededor de él. Durante más de veinte años ha conseguido que contrabajos, copetes, guitarras y estética cincuentera dialoguen con nuevas generaciones, sin convertir su propuesta en una simple reconstrucción del pasado.
En el centro de esa historia continúa apareciendo Vincent Van Rock. Verlo a los 80 años todavía sobre un escenario, tocando, componiendo y grabando nueva música, convirtió la noche en algo más profundo que una celebración de aniversario. Padre e hijo representan dos generaciones unidas por una misma obsesión: uno conoció la primera gran irrupción del rock and roll y el otro tomó esa herencia para transformarla en una banda que ha construido más de dos décadas de historia.
El tramo final encontró en “Cuando No Estoy Contigo” uno de sus últimos momentos emotivos, antes de que “Diversión” fuera elegida para cerrar definitivamente la presentación. Para entonces, el público seguía entregado y pendiente de cada movimiento sobre el escenario, respondiendo a una banda que había recorrido su pasado sin dejar de mostrar hacia dónde pretende dirigir su siguiente capítulo.
La presentación en el Teatro Metropólitan terminó siendo así mucho más que la puesta de largo de Palomitas y Películas de Horror. Fue una fotografía de la historia de Rebel Cats: la de un padre y un hijo unidos por la música, la de una agrupación que convirtió una pasión familiar en una trayectoria de más de veinte años y la de un género que alguna vez pareció condenado a vivir de la nostalgia.
Con Vincent Van Rock todavía empuñando la guitarra a los 80 años y Rebel Cats escribiendo nuevas canciones, aquella noche quedó una imagen difícil de discutir: el rockabilly mexicano no apareció como una pieza de museo, sino como una historia que todavía se sigue escribiendo sobre los escenarios.