Regulación por edad es insuficiente a la protección de niños en plataformas digitales: ONU
La Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos dijo este viernes que las regulaciones sobre el acceso de los niños a plataformas digitales basadas únicamente en la edad son insuficientes porque deja sin resolver el problema de fondo.
Es decir, se dejan «intactas» las cuestiones relacionadas con el diseño y las prácticas algorítmicas que hacen que esas plataformas sean inseguras en su origen.
“Los Estados deben exigir a las empresas tecnológicas que incorporen la seguridad en sus plataformas desde el diseño, en lugar de trasladar la carga a los padres y a los niños”, declaró el alto comisiondo de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, con ocasión de la presentación de recomendaciones de su organismo sobre esta cuestión.
«Limitar simplemente el acceso a plataformas que siguen siendo inseguras no puede considerarse el objetivo final para proteger eficazmente a los niños. Necesitamos una acción mucho más amplia por parte de los gobiernos y las empresas» agregó.
Sostuvo que, por ejemplo, una verificación de edad mal implementada puede no sólo incumplir con el objetivo establecido, sino poner en riesgo la privacidad de niños y adultos.
“Los daños en línea a la seguridad, la privacidad y el bienestar de los niños no son innatos ni inevitables; son el resultado de decisiones de diseño y prácticas empresariales», criticó.
El aspecto adictivo del uso de las plataformas fue un aspecto que el alto comisionado destacó, mencionando el desplazamiento infinito, la reproducción automática y las notificaciones persistentes de las aplicaciones como modos de funcionamiento que provocan que esa adicción se desarrolle.
Planteó que las firmas deben garantizar que las plataformas son seguras desde su diseño, que los datos están protegidos, que los responsables de los daños rindan cuentas, y que los derechos y necesidades de los niños sean plenamente respetados.
El jefe de derechos humanos de la ONU también señaló que la experiencia hasta ahora demuestra que las prohibiciones pueden eludirse fácilmente y que los niños pueden ser empujados hacia plataformas incluso más peligrosas y menos supervisadas.